viernes, 31 de octubre de 2008


Muchas veces nos ponemos a pensar en lo que piensan los demás y llegamos a la conclusión de que nunca estamos como verdaderamente tenemos que estar, sino que es tanto dinamísmo que nos obligamos nosotros mismos a cambiar.
No me molesta cambiar, me molesta hacerlo sin darme cuenta. Actuar sin pensar, pensar y no actuar. Hacer y arrepentirse, no hacer y también arrepentirse.
En la vida hay muchos factores que nos permiten crecer, no sólo físicamente sino espiritualmente, como personas.
Hay que defender lo que uno es, pero también hay que progresar porque sino nada tendría sentido. Hay, también, que saber adaptarse a la persona que uno quiere. Como nosotros. Tiempo al tiempo, pero cuando menos nos demos cuenta va a ser todo diferente. Y te voy a amar más que ahora... como SIEMPRE.

No hay comentarios: